Don Carlos Germán Escauriza:

    Nació el 28 de mayo de 1890 en Rosario y se graduó en la Universidad de La Plata como Perito Nacional en Agricultura y Ganadería. Años más tarde se casó con doña Esposaria Herrera y volvió a su ciudad natal en 1919, para radicarse finalmente en el barrio La Florida un año más tarde, en los 

terrenos ubicados en la zona costera entre las calles Buchanan y Pago Largo.

Carlos Escauriza y Esposaría Herrera

Posteriormente ejerce como profesor de botánica en la escuela de Jardinería de Rosario.

Tuvo una nutrida familia (13 hijos), quienes fueron instruidos desde muy temprana edad por su padre en todos los aspectos referentes al río, posibilitando más tarde volcar todos los conocimientos acumulados a sus distintas actividades que ejercieron cada uno, entre ellas los placeres de la cocina.


El Primer Balneario Rosarino:

   Por aquellos tiempos, la Prefectura Naval prohibía bañarse en la zona norte de la ciudad, en el tramo comprendido entre el arroyo Ludueña y Punta Barranca.

    Esa zona sin urbanizar estaba cubierta por una espesa vegetación y en épocas de bajante, se convertía en un peligro potencial para los bañistas furtivos que se internaban en el río.

   Fue por ese motivo que Don Carlos (con la ayuda de su mujer y sus hijos) limpió y desmalezó un sector de la playa frente a su domicilio (con una extensión de 200 metros), a la vez se tuvo que extender la red eléctrica hasta la ribera y abrir camino con pico y pala. El 8 de noviembre de 1928 inauguró el primer balneario de aguas abiertas de la ciudad de Rosario,  junto con la parrilla La Peña.

   Don Carlos fue el primer guardavidas que tuvo el complejo, al que sucedieron los primeros egresados del curso de guardavidas internacional de la Cruz Roja, entre los que se encontraban sus hijos Guillermo, Alberto, y Vladimiro.

Ezequiel Escauriza de Guardavidas

   Poca gente sabía nadar, por eso el balneario contaba con un profesor de natación (de apellido Enriquez) que enseñaba gratis a los niños. Y para lograr incentivar a los concurrentes que eran reacios a nadar en esas aguas, las primeras bañistas 

fueron sus dos hijas mayores (Elena y Margarita). Además de los guardianes de la costa, los bañistas estaban protegidos por dos botes de la Prefectura.

   La Playa estaba boyada para marcar la zona habilitada y contaba con dos carteles indicadores: "Prohibido bañarse fuera del límite de las boyas" y "Prohibido bañarse con mallas sin polleritas", una advertencia para las mujeres, a riesgo de ser acusadas de exhibiciones obscenas y detenidas por los guardavidas.

   La popularidad del balneario crecía gracias a los comentarios de los mismos vecinos, y la única forma de propaganda consistía en unos volantes que se repartían en la estación Rosario Norte, ya que era el lugar de mayor concentración de público, al venir muchos trenes con gente de San Nicolás, Casilda, Cañada de Gómez, Córdoba, etc. 


Parrilla La Peña:

   Estaba ubicada 200 metros al norte del actual emplazamiento dentro del mencionado balneario y funcionaba de 8 a 24 hs. Según refiere una publicidad de aquella época, ofrecían "al distinguido público el más soberbio paraje de la zona, con precios que no admiten competencia, mercadería fresca y de inmejorable calidad. Atención esmerada por su dueño y personal competente, sombra abundante y comodidades para la familia: música, pista de baile y alegría".

   El lugar contaba con escenarios en los que se presentaban payasos, magos, saltimbanquis, payadores y orquestas llevados por Escauriza para entretener a las familias visitantes.


Hacia el balneario público:  

   En septiembre de 1932 el proyecto de Carlos Escauriza del balneario La Florida (un manuscrito de más de veinte páginas) fue enviado por la primera asociación vecinal del barrio al Concejo Deliberante y también presentado al señor Joaquín Lagos, por entonces director del diario La Capital, donde fue publicado un extracto en la edición del domingo 25 de septiembre del mencionado año.

   El Complejo y detallado estudio presenta curiosos anexos y no deja aspectos sin analizar: materiales, formas de extracción y costos, incluidos los de mano de obra y mantenimiento.

   El proyecto contiene, además las profundidades históricas del río, las inundaciones y las posibilidades de perder pie por las corrientes y recuperarse por las leyes de la física. Los croquis se completan con los dibujos de los árboles que podrían plantarse en el balneario.

   La tesis fundamental que sustenta este escrito (el primero de esta índole que se presenta fundado) es que "más que dinero, se requiere organización".

   A la vez el estudio arrojó como resultado "que la playa se compone de materiales diversos,  arrastrados por el agua, producto del desgranamiento de la barranca, lo que asegura un suelo firme y en condiciones naturales de propagarse

con vegetación. La zona está protegida de correntadas fuertes y, por lo tanto, peligrosas, dada la saliente de Punta Barranca, lo que le otorga protección a los bañistas".

   La Peña (balneario y parrilla) funcionó hasta el año 1933, fecha en que en base a un pacto entre caballeros con el intendente Dr. Esteban Morcillo, la Municipalidad de Rosario se hizo cargo del balneario, construyó nuevos vestuarios y lo habilitó el 21 de febrero de 1933 (más rudimentario de lo que se proponía en el proyecto) con el nombre de balneario La Florida.


Bajada Escauriza con tierra compactada

Vista desde el río Paraná

La Bajada:

   Como el movimiento de la gente fue en continuo aumento y la llegada al balneario era descendiendo por improvisados caminos en la barranca, entre arbustos y matorrales o por la bajada Puccio (1,5 km. al sur), Don Carlos Escauriza decide donar al municipio los terrenos necesarios para una futura bajada vehicular al balneario (una franja de 28 metros de ancho que llegaba hasta el río). 

Dos años mas tarde después del riguroso trabajo de obreros y maquinarias socavando la barranca, se inaugura lo que hoy se 

conoce como bajada Escauriza.

   El 28 de enero de 1957 se inaugura en terrenos linderos al reciente camino, el bar y parrilla  "La Bajada", constituyéndose de esta forma en la fecha de inauguración oficial de la actual parrilla.

Construcción de la Parrila "La Bajada"

Interior del Bar-Parrilla "La Bajada"


Apostillas del desembarco:

   La mañana del 9 de abril de 1949 se fondeó en medio del río Paraná a la altura del barrio La Florida un buque de la marina mercante que en principios pasó desapercibido por los moradores de esa zona costera.

   Uno de ellos Andrés Escauriza (hijo de Carlos E.) por entonces adolescente se preparaba para ir al colegio cuando ve que este barco levanta anclas y empieza a virar velozmente en dirección perpendicular a la costa.

   La sorpresa fue mayor cuando dicho barco penetró varios metros subiendo a la costa, y abriéndose la compuerta delantera del mismo, comienzan a descender de manera abrupta anfibios y tanquetas de la marina, recorriendo todo el 

barrio ante la mirada atónita de los vecinos.

   Luego se supo que se trataba de un navío que transportaba mil soldados en instrucción y debía simular un desembarco cuando subió a la playa.

   La cuestión es que eligieron el barrio La Florida como el lugar más apropiado en época que se producía una fuerte bajante del río Paraná, y lo que debía ser una misión de 48 horas se demoró ya que el barco no podía salir por sus propios medios.

   Luego de infructuosos esfuerzos por parte de pequeños remolcadores se decide pedir el apoyo de dragas del Ministerio de Obras Públicas. Estas terminaron por hacer un pozo (que en la actualidad se encuentra a la altura de la parrilla), pero no lograron su cometido.

   Mientras tanto el barco se convirtió en un atractivo 

más  del barrio, viniendo gente de todas partes de Rosario y transformando el patio de la casa de los Escauriza en un particular mirador.   Más tarde se le permitió a la ciudadanía subir al barco y recorrerlo por completo. Andrés que desde pequeño lo atraía la gastronomía, aún recuerda lo impactante que fue para él ver la inmensa cocina de ese navío.

   Finalmente llega desde Bs. As. la orden del Pte. Perón de sacar inmediatamente aquel barco. Toda la maquinaria de la marina se movilizó trayendo al otro día dos enormes remolcadores, que después de mucho tirar pudieron sacar al buque BDT1 justo a 30 días y a la misma hora (10 AM) de haber desembarcado en La Florida.

 


Tradición Familiar:

   En 1982 se estaba ejecutando la construcción del Paseo Ribereño y los terrenos donde se ubicaba por entonces la parrilla tenían que ser expropiados por el municipio para realizar esta importante obra. Fue en esos momentos cuando Ezequiel Escauriza (hijo de Carlos E.) juega un papel muy importante en la historia de esta empresa, ya que se debía trasladar la parrilla 30 metros barranca arriba (el lugar que ocupa actualmente).  

Él fue quien se encargó de ello por sus propios medios con todos los inconvenientes que esto le ocasionaba.  Junto a esta mudanza se decide cambiar el nombre de "La Bajada" al de  "Tío Kiki".

   Finalmente el último de los cambios fue en 1986 cuando se adopta el nombre de "Parrilla Restaurante Escauriza" y al día de la fecha, a 45 años de su inauguración, sigue en plena vigencia una empresa con tradición familiar, conducida por sus descendientes.

 

Lancha de pasajeros de los Escauriza

que hacían los primeros viajes a la isla la Invernada